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21 feb 2013

Aprender a cortar Jamon

Un buen jamón mal cortado puede echar a perder la mejor de las piezas. Siguiendo cinco pasos básicos que te revelamos, podrás servirlo en tu mesa con el nivel de un profesional.

Enseguida aprenderemos a cortarlo correctamente, pero antes, hagamos un pequeño repaso a los consejos básicos para identificar un jamón ibérico de calidad. Y es que estamos hablando de la joya de la corona de nuestra gastronomía y ya sabemos que existen diferentes categorías que definen su calidad en función de la raza del cerdo y la forma como se ha alimentado. Quizás a simple vista no sea fácil reconocer un jamón de calidad, pero si nos fijamos en algunos detalles, como la grasa y el tacto, pronto sabremos si nos quieren vender gato por liebre:

Podemos empezar observando la pata, que debe tener una forma redondeada por el desgaste que ha hecho el animal al criarse en libertad. La caña debe ser larga y fina (típica de la raza ibérica) y la grasa exterior debe ceder a la presión de nuestros dedos.

Una vez cortado, entra en juego el sabor.

El jamón ibérico de bellota tiene un sabor intenso y persistente, mientras que el de cebo suele ser más salado y menos duradero. El de recebo es un jamón más suave.

El color también puede ser de ayuda. El jamón ibérico debe tener un color rojo intenso y la grasa será brillante y veteada. Si, además, tiene pequeños puntos blancos, sabremos que es un jamón de calidad, aunque esto no demuestra que el cerdo se haya alimentado de bellotas.

¡A cortar!

Y ahora que ya sabemos identificar la calidad de una pieza, llega el momento de cortarlo para degustarlo y disfrutarlo.En cinco puntos, aprenderás a hacerlo correctamente para aprovechar todo su potencial:

1. Siempre a mano: El jamón ibérico tiene que cortarse siempre a mano y justo antes de consumirlo. Debemos ponerlo en un jamonero con la pezuña hacia arriba. Primero retiraremos la corteza y la capa de grasa superior, que tiene un color amarillento.

2. Con el cuchillo adecuado: Con un cuchillo largo, fino y afilado (jamonero), iremos siguiendo la veta de grasa y músculo que marca el propio animal y lo cortaremos en lonchas finas.

3. Cortes muy finos: Los cortes tienen que ser finos, en lonchas cortas. Cuando tengamos la cantidad necesaria, volveremos a poner la capa de grasa que hemos retirado al principio para que no se seque.

4. En el hueso: En la zona del hueso, la de la punta, en la parte contraria a la pezuña, el jamón es más seco. En este caso, lo mejor es hacer cortes más gruesos con un cuchillo más pequeño y puntiagudo.

5. Gira y vuelta a empezar: Cuando hayamos acabado la parte superior del jamón, llega el momento de girarlo y ponerlo de nuevo en el jamonero para cortar la babilla, siguiendo las mismas recomendaciones.

¡Animo ahora solo falta hacernos con una pieza!


5 feb 2013

El velo blanco del salchichón

Al tomar un salchichón o un fuet y observarlo, podemos distinguir en su superficie una coloración blanca. ¿A qué se debe?


El salchichón y el fuet son un tipo de producto cárnico crudo curado, que se elaboran mediante el troceado y picado de carnes y grasas, provenientes principalmente del cerdo. Posteriormente se incorporan especias, condimentos y aditivos y se someten a maduración. Durante la maduración se producen una serie de transformaciones en su composición, como la hidrólisis de proteínas y lípidos, en las cuales se forman aminoácidos libres y ácidos grasos libres y glicerol respectivamente, que intervienen en el desarrollo de aromas y sabores característicos de estos alimentos.


En el tiempo que transcurre la maduración, también se produce el desecado del producto, es decir, el agua contenida en él sale al exterior. Esta pérdida de agua hace que, durante este periodo, la superficie de estos productos se encuentre muy húmeda. Estas condiciones facilitan el crecimiento y la proliferación de ciertos mohos, que pueden producir alteraciones que disminuyan la calidad del producto e incluso ser tóxicos.

Para evitar esto se utiliza un tipo de cultivos iniciadores con los que se cubre la superficie del embutido, de modo que crezcan estos mohos controlados y no otros. Estos mohos reciben el nombre de flora blanca, y pertenecen al grupo Pennicillium, y son los responsables del velo blanco que le da esa apariencia característica a estos productos.

4 feb 2011

Las Hortalizas y las Verduras

Breve clasificación de las diferentes variedades de verduras y hortalizas que podemos encontrar en el mercado nacional


Las hortalizas se pueden clasificar en función de la parte de la planta a la que pertenecen en:

  • Frutos: berenjena y pimientos.
  • Bulbos: ajo, cebolla, puerro, chalota, etc.
  • Coles: repollo, brécol, coles de Bruselas y coliflor.
  • Hojas y tallos tiernos: acelga, achicoria, borraja, cardo, endibias, escarola, espinacas y lechuga.
  • Inflorescencia: alcachofa.
  • Pepónides: calabacín, calabaza y pepino.
  • Raíces: nabo, rábanos, remolacha de mesa y zanahoria.
  • Tallos jóvenes: apio, espárrago blanco y triguero.

Mención especial cabe realizar sobre las setas comestibles. Aunque aparecen dentro de una sección en el grupo de hortalizas, constituyen un reino aparte llamado fungi. Esto es debido a sus características específicas, entre las que destaca la ausencia de clorofila y la presencia de quitina, una proteína que sólo está presente en el reino animal.

Existe otra clasificación de las hortalizas en función de su forma de presentación al consumidor. De este modo se distinguen los siguientes grupos:

Primera gama: Hortalizas frescas y otros productos conservados mediante métodos tradicionales como la deshidratación, salazón y fermentación. De esta forma, se pueden obtener hortalizas desecadas (pimiento seco), deshidratadas y los populares encurtidos (pepinillos, cebolletas, pimientos, etc.).

Segunda gama: Incluye a las conservas que han sido sometidas a un tratamiento térmico que garantiza una mayor vida útil del producto.

Tercera gama: Se incluyen en este grupo las hortalizas congeladas.

Cuarta gama: Son hortalizas lavadas, peladas, cortadas y envasadas en condiciones especiales (atmósferas modificadas o controladas) y listas para su consumo (por ejemplo, ensaladas variadas).

Quinta Gama: Se refiere a los productos cocinados (salsas de hortalizas, sofritos) o a una mezcla de cocinados con hortalizas frescas.

10 ene 2011

Consejos sobre los Quesos

Como conservarlos y saber cortarlos es una labor muy sencilla


Modo de Cortar
QUESOS: Corte en abanico, del centro al borde exterior.
BARRAS: Corte en loncha, pudiéndose convertir en tiras o dados.
QUESO FRESCO: Corte en abanico, del centro al borde exterior.

Conservación
  • Conservar en la parte inferior del frigorífico o en lugar fresco. 
  • Una vez cortado deberá envolverse preferentemente en papel de celulosa, papel transparente o de aluminio.
  • 30 minutos antes de degustarlo, sáquelo del frigorífico y déjelo reposar a temperatura ambiente para que la pasta se suavice y sus aromas se desarrollen.
  • Es aconsejable que los cortes sean finos.


Consejos para su degustación

  • QUESOS DE OVEJA: Como aperitivo, postre o tapa. Tomar con tintos de cuerpo, crianza o reserva. Es perfecto para rallar como complemento en la comida italiana
  • QUESOS DE MEZCLA: Se pueden tomar a cualquier hora del día. Tomar con vinos tintos jóvenes e incluso con blancos secos. Los quesos de menos curación pueden armonizar perfectamente con vinos rosados frescos
  • BARRAS: Son ideales a cualquier hora. Delicioso para bocadillos, sándwiches y ensaladas. Sus buenas cualidades para fundirse lo convierten en el queso ideal para los platos calientes. Combina perfectamente con vinos blancos y rosados y con cualquier refresco.
  • BURGOS FRESCO: Sobre todo aconsejable en el desayuno, merienda y cena. Complemento perfecto en las ensaladas. Se puede tomar sólo, con miel, mermelada, membrillo, etc...


Fuente: Queserías Entrepinares S.A.

1 ene 2010

El Jamón Ibérico

¿sabremos identificar un jamón ibérico?, desarrollamos a continuación sus características y otros datos.

El cerdo siempre ha formado parte de la cultura de España. Pero, de entre todos los productos que se elaboran a partir de él, el jamón ibérico, es probablemente el más apreciado, tanto por sus grandes valores nutricionales como gastronómicos.

Bajo nivel de sal, que resalta el aroma y sabor, aumentando la jugosidad, grasas insaturadas, que no elevan el colesterol y mantienen un nivel bajo de cardiopatías.

El corte veteado de grasa infiltrada, con tonalidades entre el rojo púrpura y el rojo pálido, tono brillante de la fusión de la bellota son característicos, y el sabor a carne dulce, fragente, provoca en el paladar una explosión de aromas.

Otras caracteristicas son:

  • Aportes vitamínicos, vitaminas B1 y B6, rico en proteínas, bueno para el sistema nervioso y el buen funcionamiento del cerebro.
  • Rico en grasas y minerales como el cobre, esencial para huesos y cartílagos, hierro y fósforo.
  • Su cantidad de ácido oleico sirve para combatir enfermedades cardiovasculares.
  • Muy útil en las dietas de adelgazamiento, pues cada 100 gr. apenas aportan 185 calorías.
  • El jamón ibérico de bellota tiene en casi la mitad de sus grasas ( 48,2 %) la naturaleza del ácido oleico, el más beneficioso para contrarrestar los efectos de las enfermedades cardiovasculares; de ahí que se afirme: "El cerdo ibérico es como un olivo con patas".

¿CÓMO IDENTIFICAR UN JAMÓN IBÉRICO?


  1. Pata fina y sin pelos, pezuña negra oscura.
  2. Grasa exterior blanda y suave al tacto.
  3. Peso aproximado entre 7 a 8.5 Kg.
  4. Tiempo de curación de 20 a 28 meses.
  5. Corte de las lonchas con vetas blancas (infiltraciones) por la bellota.

10 mar 2008

Decálogo de cocina sana


Si el propósito de este nuevo año es comer sano, conviene plantearse objetivos realistas y llevaderos que no supongan mucho sacrificio.

Comer sano no es una tarea difícil, pero requiere esfuerzo y dedicación y, en muchos casos, exige el cambio de ciertos hábitos y costumbres aprendidas. Se requiere, sobre todo, tener el convencimiento de que comer sano no equivale a comer de forma aburrida y monótona ni tampoco es sinónimo de comer a base de alimentos 'light'. Todavía son muchas las personas que asocian el bien comer a las mesas repletas de comida, a platos muy elaborados y a las recetas tradicionales.


Las celebraciones y los días festivos son los momentos que mejor reflejan el culto a la comida y el placer por comer, aunque cada vez hay una mayor preocupación por la salud y por la alimentación. Por este motivo, a la hora de planificar los menús (incluso en las celebraciones), se seleccionan cuidadosamente los ingredientes del menú para llevar a cabo una comida sana. En ocasiones, sin embargo, la elaboración del plato, los condimentos que lo acompañan y las cantidades estimadas por ración hacen que la receta pierda su esencia de plato saludable y se convierta en un plato desproporcionado de calorías, grasas, sal o azúcares.

Diez trucos de cocina ligera

Si el propósito es comer de forma más sana, conviene plantearse objetivos realistas y llevaderos con el fin de ir acostumbrándose a una forma de cocinar diferente, que no suponga mucho sacrificio y que dé como resultado platos que compensen el cambio. A continuación se plantean diez propuestas de cocina sana, que se irán completando con nuevas y apetitosas sugerencias a lo largo del año.

1. Patatas fritas con apenas grasa. Se pueden conseguir patatas de aspecto y textura crujiente parecidas a las patatas fritas convencionales, pero más ligeras. Se parten en láminas finas, se extienden en la bandeja de horno sobre papel sulfurizado y se pulverizan con la mínima expresión de aceite. Se hornean al 'grill' hasta que queden doradas y crujientes. Igualmente, se puede reducir a la mitad (o más) el aceite que absorben las patatas fritas en caso de querer elaborar una tortilla. Para ello, las patatas cortadas en porciones se extienden sobre un plato, se añade un poco de agua y se cocinan en el microondas. Cuando estén cocidas, se saltean con un poco de aceite en la sartén antes de mezclarlas con el huevo y cuajar la tortilla.

2. Patés vegetales. Se consiguen al mezclar queso cremoso ligero o tofu (cuajado de soja) y la pasta obtenida al triturar diversos vegetales cocidos o asados con ajo. Si a la mezcla se añade clara de huevo, ésta sirve como emulsionante y le da el aspecto de una 'mousse'.

3. Platos más voluminosos de arroz, pasta o legumbres. Las calorías de estos platos pueden reducirse considerablemente si se mezclan con verduras y hortalizas o frutas, ya que se prescinde de los alimentos que tradicionalmente acompañan a las recetas tradicionales (tocino, morcilla, carne picada o chorizo, entre otros).

4. Empanados al horno. La técnica tradicional del empanado de la carne o del enharinado del pescado va acompañada de una fritura, lo cual aumenta considerablemente las calorías del plato. Se consigue un plato más ligero e igualmente crujiente si, una vez empanados, la carne o el pescado se asan en el horno.

5. Requesón en las ensaladas. Los quesos que suelen añadirse a las ensaladas suelen ser bastante grasos. Se pueden sustituir por queso fresco o por requesón, este último con aún más proteínas y menos grasas que el anterior.

6. Carnes y pescados aromatizados. Las hierbas aromáticas (tomillo, romero, albahaca, orégano o eneldo) y las especias son un recurso útil para reducir la sal en la cocina. La mezcla de condimentos puede ser casera, aunque también se pueden adquirir sazonadores de especias preparados para todos los gustos: 'curry', estilo cuscús, finas hierbas, barbacoa, para pasta o de pescados, entre otras muchas variedades.

7. Cocinar en microondas y en papillote. Ambas son dos técnicas culinarias saludables y muy adecuadas para cocinar carnes cortadas en tiras o en porciones pequeñas, pescados, hortalizas carnosas (calabacín, berenjena, calabaza, champiñones o setas), patata u otros tubérculos como la yuca o el boniato. El papillote exige poca preparación y poco tiempo de cocción, al igual que el microondas. De cualquiera de las dos formas, en pocos minutos los alimentos se cuecen en su jugo y quedan sabrosos sin añadir apenas grasas.

8. Salsas sin nata. La nata empleada como espesante en las salsas se puede sustituir por una besamel ligera. Asimismo, la leche o la besamel clarita se puede usar como elemento de ligazón de una salsa de queso roquefort, reduciendo así grasas y calorías. Las salsas y cremas de frutas o las frutas asadas son también el acompañamiento idóneo de carnes y aves y aportan menos calorías que las convencionales.

9. Gratinados crujientes sin queso. Los quesos empleados para gratinar son, en general, muy grasos. Para que el gratinado resulte más ligero se puede sustituir el queso por pan rallado o por huevo batido bien extendido.

10. Condimentos dulces. La canela, la vainilla, el clavo y el cardamomo son especias que con su marcado sabor compensan el dulzor típico de las recetas a las que se añaden normalmente (arroz con leche, natillas o flanes). Asimismo, se pueden emplear para endulzar y aromatizar cafés, tés e infusiones, y prescindir así del azúcar.

Las Bebidas

El agua es el principal componente del cuerpo humano, constituyendo un 60% del peso corporal y es imprescindible para asegurar la vida


La ingesta de bebidas pretende compensar las pérdidas de líquidos del organismo, que se eliminan por la respiración, la sudoración, la orina y las heces principalmente y que se estiman en unos 2,5 litros al día.

Las necesidades de agua varían en función de la edad, la situación fisiológica (embarazo, lactancia,…), la temperatura ambiental, el nivel de actividad física, el tipo de alimentación, etc. Se estima que la cantidad de agua que se debe ingerir al día está alrededor de 1,5-2 litros, ya que las necesidades hídricas se cubren no sólo con las bebidas, sino también con el agua de los alimentos.

Bebidas no alcohólicas

El agua es la bebida recomendada por excelencia en cualquier etapa de la vida, y contiene, además de la propia agua, sustancias minerales en cantidades variables (calcio, magnesio, sodio, hierro, flúor y yodo). Podemos encontrar dos tipos principales de aguas: agua potable no envasada (del grifo) y agua potable envasada, la cual puede ser, a su vez, mineral natural (rica en minerales y otros componentes que le atribuyen efectos beneficiosos), de manantial (sin las mismas propiedades) y preparadas (tratadas para ser potables). En cualquier caso, el agua no aporta calorías a nuestro organismo.

Las bebidas refrescantes

Son líquidos preparados a base de agua potable con o sin gas y algunos otros ingredientes, como extractos de frutas o plantas, zumo de frutas, agentes aromáticos, azúcar, edulcorantes, saborizantes, etc. Algunos ejemplos de bebidas refrescantes son las gaseosas, aguas con gas, los refrescos y bebidas con zumo de frutas, etc. En cambio, la leche, los preparados lácteos y los zumos de frutas no son bebidas refrescantes, sino alimentos líquidos. Cabe destacar que muchas bebidas refrescantes tienen un contenido elevado de azúcar (de media, unos 10 g por 100 ml del producto), a menos que contengan edulcorantes artificiales acalóricos; por lo tanto, los refrescos se tendrían que consumir de forma ocasional y no como sustitutos del agua.

Otro tipo de bebidas refrescantes son las bebidas deportivas o isotónicas que se consumen para reponer los líquidos y minerales perdidos durante el ejercicio físico por lo que suelen contener azúcares simples, vitaminas (C, complejo B y E), minerales y aromas de frutas.

Merecen atención especial los zumos de frutas, que dependiendo de los ingredientes utilizados y el proceso de elaboración conservan, en mayor o menor proporción, los nutrientes de la fruta fresca, aunque la fibra alimentaria nunca está presente. Algunos envasados contienen azúcares añadidos y/o aditivos, que deben figurar en la etiqueta. Los que mejor conservan las vitaminas, minerales y antioxidantes son los que se preparan para su consumo inmediato, aunque hay que insistir en que el contenido en fibra siempre es mucho menor que en la fruta entera. Otro aspecto a tener en cuenta es que con los zumos se tiende a ingerir más piezas de fruta de las recomendadas y en consecuencia también un exceso de azúcares.

Bebidas alcohólicas

Son todas aquellas que contienen alcohol etílico (etanol) en su composición. Dentro de éstas están las bebidas fermentadas, que se producen por fermentación de azúcares de frutas (uva, manzana), obteniendo vino, cava y sidra, o de la fermentación de cereales (cebada), obteniendo la cerveza. Por su contenido en antioxidantes, estas bebidas consumidas en las comidas y de forma moderada pueden tener un papel preventivo de ciertas enfermedades en adultos. En cambio, las bebidas destiladas como el aguardiente, el coñac, el ron, el vodka, el whisky y los licores se obtienen por destilación de mostos fermentados y tienen un gran contenido en alcohol y con ello, un elevado riesgo de toxicidad.